La reunión de política monetaria que realizará mañana la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) se perfila como la noticia económica más relevante del mes y una de las más influyentes del año. El mercado entero —acciones, petróleo, divisas y activos de renta fija— se mantiene en alerta ante lo que será la última decisión de tasas de 2025, que podría abrir una serie de oportunidades de inversión debido al esperado aumento en la volatilidad.
Según información desarrollada por France24.com, el encuentro llega en un escenario especialmente tenso: la Fed está dividida internamente, los datos económicos son incompletos por el prolongado cierre presupuestario reciente en EE.UU., y la presión política hacia el Banco Central vuelve a ocupar un rol protagónico.
Un mercado expectante ante un posible tercer recorte consecutivo
La discusión clave es clara: ¿bajar nuevamente las tasas o hacer una pausa?
Cuando la Fed se reunió en octubre, su presidente Jerome Powell advirtió que un recorte adicional en diciembre no estaba “asegurado”, debido a “opiniones muy divergentes” entre los miembros del comité. Estas diferencias siguen presentes.
Por un lado, algunos integrantes temen que la inflación vuelva a repuntar, especialmente por efecto de los aranceles impulsados por el presidente Donald Trump. Por otro, preocupa el deterioro del mercado laboral, cuya información llega desfasada por el reciente “shutdown” en EE.UU.: la última tasa de desempleo disponible es de septiembre (4,4%) y no habrá datos de octubre antes de la reunión.
Aun así, la mayoría del mercado descuenta un recorte de 25 puntos base, que dejaría la tasa entre 3,50% y 3,75%, según el indicador CME FedWatch. Sería el tercer recorte consecutivo, luego de septiembre y octubre, marcando un giro más claro hacia una política monetaria expansiva.
La economista Kathy Bostjancic (Nationwide) explicó a la AFP que “normalmente, cuanto más cerca de la reunión, más claro está el escenario; esta vez, ocurre lo contrario”, reforzando la incertidumbre que domina a los inversionistas.
La política y el futuro liderazgo de la Fed entran en escena
El componente político agrega aún más tensión. En 2026 termina el mandato de Powell y el presidente Trump ha reiterado sus críticas al titular del Banco Central por no aplicar recortes más agresivos. En esa línea, mencionó que Kevin Hassett, su principal asesor económico, podría ser su reemplazante.
Analistas señalan que, aunque Hassett comparte la visión económica de Trump, si es nombrado podría enfrentar la presión del mercado para mantener independencia, especialmente si la inflación vuelve a acelerarse. El economista Gregory Daco (EY-Parthenon) afirmó que, pese a la influencia política, “las salvaguardas institucionales tienden a llevar a los nombrados hacia cierto grado de autonomía”.
Desde UniCredit anticipan que el eventual nombramiento podría generar “interferencia política moderada”, sin que ello implique que la Casa Blanca tome el control de la Fed, aunque advierten un riesgo “no desdeñable” si varios funcionarios alineados con Trump reemplazan a quienes hoy muestran posturas divergentes.
Impacto para los mercados: acciones, petróleo y divisas en foco
Más allá del debate interno y político, lo que importa mañana es el impacto inmediato en los mercados.
Un recorte de tasas tiende a:
- Impulsar las acciones, especialmente sectores sensibles a financiamiento más barato.
- Presionar al dólar, favoreciendo monedas emergentes.
- Darle soporte al precio del petróleo, al mejorar las expectativas de actividad económica.
En este contexto, Camilo Bravo, asesor y especialista acreditado por la Corporación para el Mercado de Valores (CAMV), explica que si la Fed concreta un nuevo recorte —como espera la mayoría del mercado— se produciría una debilitación del dólar a nivel global, permitiendo que monedas emergentes como el peso chileno se aprecien, lo que podría llevar el tipo de cambio local “hacia niveles cercanos a los $900 pesos”.
Bravo añade que la caída del dólar favorecería un movimiento alcista en activos indexados como las acciones, el oro y sectores tecnológicos, que durante meses estuvieron contenidos por la fortaleza de la divisa estadounidense. Si la tasa efectivamente baja mañana, “estos activos deberían retomar su tendencia alcista”.
En el plano local, el especialista agrega que un eventual triunfo de José Antonio Kast en las elecciones chilenas del próximo domingo “reforzaría el escenario de apreciación del peso”, aumentando las probabilidades de que el tipo de cambio continúe descendiendo.
Dado que esta es la última decisión de tasas del año, la reacción del mercado podría ser más intensa de lo habitual, ya que definirá el tono con que comenzará el año siguiente.
Para traders e inversionistas, el escenario abre múltiples oportunidades, aunque también mayores riesgos por la volatilidad esperada.
La Fed llega a su decisión más importante del año con división interna, presión política, escasez de datos y expectativas globales muy elevadas. Mañana, cualquier movimiento o matiz en el comunicado podría desencadenar cambios significativos en acciones, petróleo y divisas, estableciendo el tono financiero con que cerrará 2025.


